viernes, 20 de enero de 2012

Megaupload, o la segunda batalla de la World Wide War

Ríos de tinta ha hecho correr el expeditivo cierre de la páginas de descarga Megaupload. Tanto que en algunos artículos se ha tratado de ordenar tanta información al respecto regurgitada por la web. Conste que cuando digo "MU (Megaupload)" me refiero salvo que diga lo contrario al conglomerado de webs Mega (Megaupload, Megavideo, etc):



1.- No estoy en contra del cierre de la página per se. Era algo que la gente enterada y con cabeza veía venir desde hace tiempo. Que la página fomentaba el intercambio de contenidos protegidos por derechos de propiedad intelectual y se lucraba con ello a través de la publicidad era notorio, por lo que estaba claro que con el tiempo o acabaría tumbada o debería evolucionar hacia otro tipo de páginas tipo Netflix o Spotify. Hay una investigación judicial en marcha para tratar de probar los delitos de los que les acusan (blanqueo de dinero, pirateo, etc). Otra cosa es que confiemos en que la "justicia" (nótense las comillas) será imparcial, fiable y diligente para emitir un veredicto justo, o visto lo visto no nos creamos nada. Pero de momento proceso lo hay y ya veremos en qué acaba.

2.- Por lo que no paso es porque se haya hecho como se ha hecho: De forma inmediata, movilizando a las policías de medio mundo, cerrando ipso-facto las webs citadas, deteniendo a gente en varios países y paralizando de facto los millones de dólares que estaban en movimiento en las diferentes páginas de MU. Y me fastidia porque hay muchas otras actividades ilegales de verdad que no se persiguen con la misma diligencia. ¿Qué pasa con los paraísos fiscales? Todo el mundo sabe dónde están y quién lleva dinero allí; porque tontos, lo que se dice tontos, aquí hay muy pocos. ¿Porqué no se actúa con la misma eficacia contra ellos? Que los cierren de inmediato, congelen las cuentas y el dinero que está allí y encarcelen inmediatamente y sin posibilidad de escapar a todo el que tenga dinero allí. Y eso sí que hace daño de verdad y estamos hablando de defraudar BILLONES de euros sacados también de maneras poco legales. No veo voluntad de avanzar mucho en este respecto. ¿Y qué pasa con los asuntos de corrupción política que tanto afean y tanto daño hacen? ¿Y qué pasa con el pozo sin fondo en que se han convertido bancos y cajas de ahorro y los sueldazos, paracaídas y pensiones que cobran sus ejecutivos? Para esto oigo muchos "habrá que hacer algo" pero veo poco hecho de verdad. Esta diferencia en las varas de medir es intolerable.

3.- La segunda cosa que me fastidia del modo en que se ha producido el cierre es que muestra la futilidad de las leyes Sinde, SOPA, PIPA, etc. Si es posible actuar contra la piratería y los que incumplen derechos en la red sin esas leyes, ¿entonces para qué cuernos hacen falta las mencionadas leyes?

4.- Y la tercera cosa que me fastidia del modo en que se ha producido el cierre es la situación en la que ha dejado a los miles (¿millones?) de usuarios de buena fé que tenían datos en MU y los han perdido de la noche a la mañana porque algunos de los usuarios de esta página intercambiaban contenido protegido. ¿Y qué pasa con todos los que no lo intercambiaban y no hacían nada ilegal? ¿Van a poder recuperarlo? Y aunque sea así ¿quien les resarce de todo el tiempo en que no han podido acceder a sus archivos? Y los que habían pagado accesos premium, y las empresas de buena fé que habían pagado publicidad, ¿recuperarán su dinero?

Es el peligro de la deriva legal que están tomando los sistemas jurídicos occidentales de criminalizar preventivamente a ciertos sectores, y que los que no sean criminales que lo demuestren a posteriori. Con la debida distancia, es lo mismo que la llamada Ley de Violencia de Género: En 2011 69 mujeres murieron a manos de sus parejas masculinas (es más dificil encontrar estadísticas para los hombres), pero la Ley criminaliza al hombre en general con algo tan sumamente grave como invertir la carga de la prueba (no se hace ni para los terroristas, ni para los violadores, ni para los asesinos "generalistas", ni para corruptos, ni para ladrones, ¿pero sí para maltratadores masculinos?). Si en España hay, vamos a redondear, 20.000.000 de hombres, de los que 69 son unos criminales asesinos, ¿porqué tenemos que ser todos criminalizados por esa ínfima minoría(0,0003%)? Esa misma lógica es la que hace que se cierren webs relacionadas con comportamientos ilegales, aunque además de esos criminales las estén usando millones de otras personas de buena fé sin comportamientos ilegales.

El peligro de todo esto es que derive hacia sistemas monopolistas en los que cumplir la Ley a rajatabla es imposible, y por lo tanto cualquiera es susceptible de ser aprehendido en cualquier momento. Facebook, Twitter, Youtube, Blogspot, Google, Wikipedia, Hotmail, Gmail, ... ¿Monitorizarán ABSOLUTAMENTE TODO el contenido que pongan sus usuarios? ¿Todos sus enlaces? Y si alguien encuentra algún contenido ilegal en algún momento, ¿cerrarán el sitio entero por unos enlaces a páginas ilegales? Esto equivale a suprimir una suerte de habeas corpus digital y emular las peores dictaduras donde la policía puede encerrar a gente sin juicio, tirar la llave y no dar ningún tipo de explicaciones. Y a quejarse al Maestro Armero.

Ahí veo a las grandes y pequeñas compañías denunciándose unas a otras por tener contenidos o enlaces prohibidos, que si me apuran ellas mismas habrán subido (¿porqué no? la Ley no persigue al criminal de verdad con la misma tenacidad e inmediatez que la herramienta de la que se sirve) en patéticas batallas de "y tú más", a ver quien tiene más influencia y logra tumbar a los competidores.

"Malos tiempos para la lírica", que decía la canción de los 80. Y el problema es cuando la lírica se ha autoimpuesto como dictadora del sistema para superar los malos tiempos, considerando que este derecho de propiedad intelectual está por encima de derechos fundamentales y criminalizando al internauta de principio, y el que no lo sea que acuda a los Tribunales y que demuestre que no es culpable.

Esta intolerable acción está generando mucho descontento y reacción por parte de millones de personas que hablan de guerra abierta, de la Tercera Guerra Mundial empezada en la red con la persecución inquisitorial de Wikileaks y Julian Assange, y de la que MU sería la segunda batalla. Por mucho que estas palabras suenen alocadas y exageradas, a los que digan que esto no les concierne o que exageramos los que escribimos sobre ellos no puedo por menos que recordarles el inmortal poema de Bertold Brecht, "primero se llevaron a los judíos, pero como yo no era judío no me importó..."

Enlace

martes, 10 de enero de 2012

Shogun 2: Total War. O cómo segundas partes sí pueden ser buenas

Hace más o menos una semanilla, antes de reyes, adquirí el juego de Sega "Shogun 2: Total War" ya que estaba de oferta en Steam. Vaya por delante que aunque estoy en contra de la piratería, me parece indecente pagar 60 eurazos por un juego, por muy bueno que este sea, así que esperé agazapado hasta que estuviera rebajado a 12€ y zas: juego al canto.


Los lectores habituales del blog (¬¬') ya saben que soy acérrimo fan de la serie de juegos Total War, y el Shogun 1 fue el que inició la saga, así que este 2 era un must. Y no me ha decepcionado en absoluto. La ambientación, las herramientas de juego, cómo se ha estructurado, la mecánica, ... Todo es buenísimo. Este se desarrolla en Japón (obviamente) durante la época del Sengoku Jidai, o del "País en Guerra". Empezaron la saga por esta ambientación ya que es ideal para justificar el desarrollo estratégico de conquistas y guerras entre varias facciones en un entorno reducido, ya que sólo se desarrolla en territorio de las principales islas de Japón. A diferencia de otros TW en este la variedad de unidades está más limitada, ya que todas las facciones, todos los clanes, utilizan más o menos las mismas unidades de samurai, ashigaru (campesinos armados), monjes guerreros y barcos. Hay ciertas unidades especiales para algunos clanes pero sobre todo incide en el hecho de que los clanes tienen una especialización que les beneficia, de modo que ese tipo de unidades son mejores para ese clan.


Así, de manera histórica, el clan Oda tiene ashigarus mejores y más baratos, lo que le permite poner en pié de guerra enormes ejércitos de ashigaru de calidad. Como otro ejemplo el clan Takeda puede reclutar y mantener caballería mejor y más barata que el resto de los clanes, también un guiño histórico a la imponente caballería de los Takeda. En realidad son las mismas unidades pero con un pequeño bonus a ataque y defensa y normalmente un poco más baratas de mantener para reflejar el dominio del clan en ese tipo de unidades. Los nombres de las unidades son más bien descriptivos, y se centran en un juego estratégico de pidra-papel-tijera como lanza-espada-arco combinado con caballería/infantería. Normalmente los arcos medran mucho las filas de la infantería pero son vulnerables en cuerpo a cuerpo, las lanzas destrozan a la caballería, las espadas vencen en cuerpo a cuerpo a las lanzas y la caballería puede acabar con la infantería de una buena carga (salvo que estos tengan lanzas). De este modo todos los clanes tienen "katana samurai", "yari (lanza) ashigaru", "bow cavalry (arqueros a caballo)", y así sucesivamente


Esto no va en detrimento del juego, sino para mí al contrario: lo hace más táctico. El hecho de que todo el mundo cuente más o menos con las mismas unidades es, además de histórico, lo que para mí es importante y añade diversión, más justo. Quien no recuerda las diferencias en el Medieval 2 TW entre los jenízaros turcos y los lanceros franceses y alemanes por ejemplo, que hacía que lamentáramos ser europeos. En Shogun 2 hay que saber explotar las ventajas del clan y de los territorios con que contamos. Se acabó el confiar en que mis super-unidades de élite se meriendan a la tropilla de las naciones de alrededor. Hace además que el sobornar ejércitos sea más realista, ya que la posibilidad de que una parte importante del ejército enemigo se pase a tu lado es grande. En otros juegos de la saga nunca se unían a nuestra causa unidades que no pudiéramos reclutar. Se ha cambiado de nuevo, y mejorado, los agentes que podemos reclutar. Ahora tienen más opciones y son más útiles. Ganan experiencia con las acciones realizadas y pueden llegar a ser muy peligrosos. Un monje o metsuke (policía) con experiencia puede hacer estragos entre tus provincias. Y los ninjas experimentados asesinando personalidades y saboteando edificios pueden convertirse en un gran problema...


Como en todos los juegos de la serie TW las finanzas son una parte importante ya que sin dinero no hay construcciones ni se pueden reclutar ni mantener ejércitos. Recordaremos aquí también al gran Cicerón ("Los nervios de la guerra son dinero infinito") o más crudamente a Bill Clinton ("¡Es la economía, estúpido!") porque, de nuevo, normalmente será más complejo cuadrar las finanzas que derrotar a los enemigos en el campo de batalla. Los ingresos estarán determinados por los impuestos, que a su vez dependerán de la agricultura, y del comercio. Como novedad esta vez podremos comerciar con otros clanes, pero también habrá 6 puntos estratégicos en los mares en los que podamos comerciar con China, Indonesia, Mongolia o los Ainus de Hokkaido. Las batallas navales se pueden jugar como en anteriores ediciones de TW si bien, nuevamente de forma histórica, normalmente estarán basadas más en abordajes de galeras que en controlar el viento y las descargas de cañones como en anteriores entregas. Además, al jugarse cerca de la costa, esta aparece y tiene importancia táctica en la batalla.


En breve otra entrada sobre mis impresiones del juego. Pero vaya de momento que lo recomiendo sin duda. Hará las delicias de los aficionados a la estrategia y a la historia.
:-)

viernes, 5 de noviembre de 2010

Comentarios sociales

Una receta particular para que un blog se convierta en un diario personal que nadie lee pero al que todo el mundo tiene acceso: cree el blog, dígaselo a sus conocidos y amigos, escriba unas cuantas entradas, y después deje de escribir durante meses. Garantizado: nadie leerá sus entradas. Y es que la mejor manera de esconder algo es ponerlo a la vista de todo el mundo, de este modo instantaneamente pierde interés en el ingente bullicio del día a día, sea este virtual o físico ( me resisto a poner "real", ya que lo virtual en ocasiones es más real que lo físico, lamentablemente).

En fín, que tras una laaaarga ausencia meditada vuelvo a escribir mis elucubraciones, ahora en la atestada soledad del anonimato en un blog desconocido (al fin solos).

Últimamente me da por pensar más a menudo sobre la naturaleza humana. Es un mal vicio, ya se lo voy adelantando; de esos que dan importantes quebraderos de cabeza pero de los que se saca poco (por piedad no diré el más realista nada) en claro. Y estaré en un estado especialmente negativo, pero las conclusiones a las que llego no son nada alentadoras. La humanidad se mueve, se ha movido y se moverá por la satisfacción de deseos e intereses personales. El hecho de que el hombre sea un animal gregario solo añade el factor de distinción de desarrollar esta búsqueda de la satisfacción personal en medios y por medio de modos sociales. Pero en esencia viene a ser lo mismo. Seguramente no descubro nada nuevo, pero como no pretendo reinventar la sociología sino símplemente explayar mis pensamientos aquí lo plasmo.

Tomemos como ejemplo los comportamientos extremos, como los crímenes por ejemplo. en esencia los móviles siempre son los mismos: Dinero, drogas, sexo, influencia, poder. Vamos: la búsqueda de la satisfacción de los deseos personales. El dinero como máxima representación de deseo materialista (posesiones). Las drogas y el sexo como exponentes de deseo corporal (sensaciones). Y la influencia y el poder como representaciones del deseo social (reconocimiento, aceptación, liderazgo). Básicamente aunque estén más entremezcladas, por ejemplo una atractiva pareja sexual conlleva también una cierta satisfacción del deseo de reconocimiento social. Dejando aparte los criminales y centrándonos en la persona media, según la personalidad de cada individuo cada uno de estos factores tendrá un peso mayor o menor, pero vienen a ser los mismos.

El mismo comportamiento acaba dándose con los supuestos grandes asuntos de la sociedad: la política, los altos directivos, la justicia, la religión. NUNCA debemos olvidar que, en el fondo de la cadena, los asuntos están en manos de personas individuales, que tienen los defectos (y las virtudes claro) de los seres humanos. Por eso en altas esferas siempre fue más fácil conseguir algo por la vía personal, aunque luego se ponga el Sistema de por medio como protección. Pero los comportamientos son los mismos. Esto nuevamente es más evidente en los casos de corrupción, donde cada mandatario se ha movido por intereses exclusivamente personales en perjuicio de la legalidad y el bien común (que coincidan o difieran es otra historia) que supuestamente debe proteger. Pero no exclusivamente a ese nivel. En cualquier negociación grupal siempre fue más fácil llegar a intereses convenciendo por los medios que sean necesarios a los interlocutores que resolviendo los problemas de fondo de la negociación.

Lamentablemente esto es más cierto que nunca con los altos cargos políticos y directivos de las empresas. La inmensa mayoría, sobretodo cuanto más grande es la empresa, toman decisiones sobre temas que solo conocen superficialmente, ya que "no pueden conocer todos los detalles de cada operación". Mi pregunta es si esa imposibilidad es por motivos de tiempo o funcional (son incapaces). Lo que tengo clarísimo es que no quieren. No quieren que los entierren en los detalles de los proyectos. No quieren oir hablar de problemas, solo de soluciones. Por eso se rodean de gente que les hable en positivo y plantee soluciones, y les cuente el fin de semana en Ibiza y lo soleado que estaba ayer el campo de golf, y sonrían y les alaben aunque sea falsamente. Aborrecen verse arrastrados al fango del día a día y la resolución de problemas reales. Son conscientes, porque está claro que si han llegado hasta allí tontos del todo no son, de que eso supone dar soluciones reales, que por supuesto plantearan nuevos problemas reales y por las que pueden ser juzgados, y eso es la última posición en la que quieren verse, a no ser que no tengan más remedio. E incluso en esos casos siempre hay alguien a quien echarle la culpa, algún subordinado o información mal recibida. Por eso, al contrario que en los equipos de fútbol, se suele echar a los jugadores mucho antes de al entrenador.

Me gusta terminar los posts, y los comentarios en general, con la aportación de alguna solución. Algo que deje la sensación de que al menos hemos dejado encerrada la esperanza, como en la caja de Pandora. Sin embargo esta vez no puedo. Por más vueltas que le dé mientras los humanos seamos como somos, y en este aspecto no hemos cambiado un ápice en milenios, esto seguirña igual. El único consejo que me permito lanzar desde aquí es que no nos dejemos engañar cada vez que alguien quiera vendernos la moto de la revolución revolucionaria que convertirá la paja en oro y los pordioseros en reyes. Por muy bienintencionado que sea (y esos serán los menos, créanme) cualquiera que acometa cambios solo modificará la superficie, pero en esencia la gente seguirá moviéndose por la satisfacción personal. Símplemente que seamos conscientes de ello.

jueves, 4 de noviembre de 2010

The Treacherous Seas of Cathay

I promised her rings for her fingers
Sparkling flowers for her flaxen hair
I swore that I'd never
Set sail in foul weather
But stay by her side at the shore

Fare thee well oh you Barbary merchants
Fare thee well to the Spanish blockade
Fare thee well to the straits of Gibraltar
And thee treacherous seas of Cathay

I gave her my word to be married
And took her sweet vow in return
I swore that I'd never
Set sail in foul weather
But stay by her side at the shore

Fare thee well oh you Barbary merchants
Fare thee well to the Spanish blockade
Fare thee well to the straits of Gibraltar
And thee treacherous seas of Cathay

I built her a cottage in Chatham
Gave her children to sit by the fire
I swore that I'd never
Set sail in foul weather
But stay by her side at the shore

Fare thee well oh you Barbary merchants
Fare thee well to the Spanish blockade
Fare thee well to the straits of Gibraltar
And thee treacherous seas of Cathay

But our cottage is too small for a sailor
Without the blue sea and the sky
Though I swore that I'd never
Set sail in foul weather
I left her behind at the shore

Take me back oh you Barbary merchants
Let me risk the Spanish blockade
Carry me to the straits of Gibraltar
And the treacherous seas of Cathay

jueves, 14 de octubre de 2010

La triple acies romana

La triple acies, o triplex acies, era la formación más habitual en los ejércitos romanos sobre todo durante los periodos de la república y el bajo imperio, cuando el grueso de sus fuerzas estaba formado por sus manipulas de infantería pesada. En periodos primigenios de la urbe, durante la monarquía, el ejército romano no debía diferir de sus vecinos del sur, con LA legión (solo había una, que era equivalente al ejército) funcionando básicamente como un rústico ejército de formación en falánge.



Las interacciones con sus poderosos vecinos del norte y este, los etruscos y samnitas, les convencieron de la necesidad de formar ejércitos más estructurados. Cambiaron la forma de reclutar según la pertenecia social y veteranía en manípulas de vélites (hostigadores con armas arrojadizas, normalmente jabalinas), hastati (o asteros, menos veteranos), princeps (o príncipes, veteranos), triarii (o triarios, los más veteranos) y los acomodados equites (jinetes). Los hastati y los princeps básicamente iban equipados de la misma manera: con armadura pesada, escudo, gladio y un par de pila (lanzas) arrojadizas. Normalmente los princeps podían permitirse armas y armaduras de mejor calidad. Los triarii básicamente seguían combatiendo como lanceros pesados en falange.

Esta diferencia estaba establecida porque seguían la formación triple acies. En ellas se ordenaban en filas de manípulas. Los más cercanos al enemigo eran los vélites, combatiendo como infantería ligera sin formación, hostigándoles con sus armas arrojadizas. Tras ellos venían, por este orden, los hastati, luego los princeps, y por último los triarii. La novedad es que las cohortes no presentaban lineas compactas, como sería lo normal, sino que se ordenaban en una formación en damero (llamda quincunx), en el que se dejaban espacios en la formación en los que cabría otra manípula. Cada manípula se dividía a su vez en dos centurias, la anterior (que estaba delante) y la posterior (detrás de la anterior a corta distancia).


Estos huecos servían para permitir el paso de las unidades entre ellas sin necesidad de sortear a los propios soldados ni pasar entre las filas de los aliados, ya que esto solía desbaratar la formación aliada y en ocasiones producir la desbandada de la línea (como ocurrió por ejemplo con los ballesteros genoveses y caballeros franceses en la batalla de Crecy). No solo en la primera línea, sino que correos, médicos y personal no combatiente podía moverse entre líneas con rapidez. Cuando los vélites habían agotado su munición, o veían al enemigo acercarse demasiado retrocedían entre los huecos dejados por los hastati. Entonces la centuria posterior se desplazaba para cubrir el hueco y formar una sólida línea de combate que presentar al enemigo.

Si los hastati se veían superados, o agotados por el combate, la centuria posterior se volvía a replegar sobre la posición inicial y las manípulas se replegaban entre los huecos dejados por los princeps. Los princeps a su vez repetían la maniobra reformando la línea y llevando el combate. Si estos a su vez se veían sobrepasados volvían a deshacer la línea (centuria posterior se repliega tras la anterior y se repliegan entre los huecos dejados entre los triarios, que a su vez vuelven a formar la línea de batalla). Dado que recurrir a los triarios significaba que el 75% del ejército se había replegado era una medida desesperada, por lo que la expresión "retroceder hasta los triarios" (ad triarios rediisse) se convirtió en una expresión común en latín para una situación desesperada.


Ni que decir tiene que todas estas maniobras solo podían ejecutarse con el ejército más disciplinado y entrenado del mundo antiguo. Sólo de esta manera se podía esperar cierta cohesión en el caos que supone la batalla, con el polvo levantado por miles de soldados repartidos en frentes a veces de varios kilómetros de longitud, los gritos de los múltiples oficiales vociferando órdenes y tratando de mantener las líneas, por no hablar de los aullidos de batalla o gemidos de heridos y moribundos. Solo el más disciplinado y entrenado de los ejércitos podía ejecutar con cierta fiabilidad tan complejas maniobras en el campo de batalla.


Y con todo y con eso la formación es muy peligrosa. Si los movimientos no se efectuaban con rapidez y precisión se corría el riesgo de que el enemigo flanquease y rodease las manípulas, lo que desde el principio de los tiempos es la mejor estrategia para hacer que colapse su moral y huyan abandonando el combate, precipitando normalmente el resultado de la batalla. La historiografía incluso empieza a dudar de que fuera una opción realmente usada en combate, sino más bien para maniobrar el ejército antes de llegar a distancia de combate con el enemigo. Personalmente secundo esta hipótesis ya que, aun suponiendo un extraordinario control de las manípulas por parte de los oficiales romanos, los movimientos son extremadamente complejos y requieren demasiado tiempo en el despliegue para ser usados en situaciones de estress o ataque fulgurante del enemigo, por ejemplo aquellos con ejércitos fundamentalmente basados en la caballería.

Otras fuentes (incluido el propio Polibio en la antigüedad) sugieren que los romanos luchaban con huecos entre sus filas. Esto tiene una ventaja táctica de posicionamiento y avance evidente, ya que es más flexible para tomar posiciones y bordear obstáculos del terreno, pero al combatir cuenta con las desventajas que se han mencionado más arriba. Bien es cierto que si el ejército romano era realmente tan disciplinado podía soportar la presión lateral realizada por el enemigo mientras las filas posteriores atacaban a su vez al enemigo desde el hueco deliberadamente dejado por la infantería, cogiendolo en una "u". De este modo no hay una línea de frente contínua, sino quebrada según los adversarios hayan decidido penetrar por los huecos o no. Esta táctica es peligrosa pero también me parece más real. No obstante depende del adversario: es una táctica ideal contra las técnicas crudas de los pueblos bárbaros en general, pero poco apropiada contra las ordenadas falanges orientales, y demostró ser desastrosa contra la caballería arquera persa en Carrhae, que se colaba por los huecos asaeteando a los legionarios con sus arcos compuestos.



Además me parece irreal la teoría de la retirada de los manípulos que se repliegan para escapar entre las líneas anteriores que vuelven a formar la línea del frente. Quizá funcionase para los vélites, ya que el enemigo aún está a distancia y puede dar tiempo a maniobrar. Pero unos hastati ya enganchados en plenos combate dudo que puedan maniobrar con libertad: Al retirarse la centuria posterior tras la anterior, los enemigos que estaban trabados en combate con esta centuria posterior los perseguirían, atacándolos por la espalda y el flanco con un altísimo riesgo de que el repliegue se convierta en una desbandada. Lo mismo ocurre con el repliegue entre las lineas de princeps. Dudo mucho que el enemigo se quedase mirando como el ejército romano realizaba todas esas maniobras con impunidad. En los brutales choques de la antigüedad el combate cuerpo a cuerpo no era continuo, pues había muchos momentos de descanso, y más bien se centraba en microchoques y combates de las fuerzas, que se repetían hasta que una de las formaciones perdía cohesión y huía, que es cuando se producían las auténticas matanzas. No obstante las unidades trabadas en combate quedaban "enganchadas" precisamente porque no es tan fácil maniobrar cuando ya se está en combate cuerpo a cuerpo, ya que el enemigo aprovechará cualquier movimiento de la formación para realizar ataques por el flanco o por la espalda. Así que, ¿cómo hacían los manípulos para realizar todas esas complejas maniobras sin que los enemigos se les echasen encima? Aunque la teoría es buena la realización me parece poco realista.

Más realista me parece que dentro de las manípulas las filas se turnasen, pasando los soldados heridos y fatigados de la primera fila entre lineas a las últimas filas, siendo sustituidos por la segunda fila. Que a su vez en su momento será sustituida por la siguiente, y así sucesivamente hasta que, tras la rotación de todas las filas, la primera vuelva a primera línea del combate pero descansada. De esta manera se obtienen periodos de descanso para las tropas en medio de la batalla, fatigando a los enemigos menos disciplinados y ganando el combate al desgastarse el enemigo por fatiga y moral.



No obstante lo anterior la formación debía compensar con sus ventajas, ya que hay pruebas de que la formación triple acies, con su disposición de las manípulas en quincunx, siguió usándose después de las reformas marianas, cuando se suprimió el reclutamiento por clases y por tanto la diferencia entre hastati, princeps y triarii, siendo sustituida por los legionarios y auxiliares. Los legionarios siguieron desplegándose en esta formación hasta el final del alto imperio, cuando la caballería empezó a ocupar un lugar más importante en el ejército que la infantería pesada.

miércoles, 14 de abril de 2010

"The Pacific", o la confirmación de que segundas partes nunca fueron buenas.

Ayer ví los dos primeros episodios de la miniserie de HBO "The Pacific". Para los que no la conozcan se le supone la serie paralela a "Hermanos de sangre" ("Band of brothers"), serie esta última que narra la campaña de la compañía Easy de paracaidistas durante la Segunda Guerra Mundial (SGM) en el teatro de operaciones europeo, desde el campamento de entrenamiento hasta la toma de Berchtesgaden (el nido del águila de Hitler en Austria), pasando por el día D o las Ardenas. Pues bien, "The Pacific" narra la campaña de un batallón de marines durante la SGM en el teatro de operaciones del pacífico, empezando por la batalla de Guadalcanal y terminando, supongo, con Iwojima o la rendición imperial en la bahía de Tokyo.

Tengo que decir que "Hermanos de sangre" me encantó, me pareció una serie construida de manera impecable, de temática muy interesante, un casting bien realizado, un guión que retrataba correctamente la crudeza de la guerra sin recrearse en el horror, y una dirección y fotografías muy bien llevadas. Pues más o menos esos puntos son los que no me han gustado en "The Pacific". Los primeros episodios me han parecido muy flojos. Muy lentos, con una vocación demasiado épica y sentimental, que pretende epatar y emocionar desde el principio pero en vez de hacerlo mostrando la parte humana y los enormes sacrificios y valía de la gente como la serie predecesora parece que quiere hablar la parte humana mostrando unos personajes subidos en pedestales de comportamiento y permanentemente atormentados. Casi ridículamente atormentados. No consigues conocer suficientemente a fondo los personajes como para identificarte o siquiera empatizar con ellos. Parece que no están ahí para que los consideres unos compañeros, que tú mismo te sientas un "hermano" más de la compañía, sino para que los idolatres por las hazañas realizadas para la Patria. Pues si me van a soltar otro rollo patriotero americanoide casi que paso...

Pero es que además la historia está peor contada que en "Hermanos". (AVISO DE REVIENTAPELIS / SPOILER ALERT: Si alguien no ha visto los dos primeros episodios que se salte este párrafo entero) En los dos primeros episodios se nos presenta a los marines ya en guadalcanal, sin darnos unos antecedentes, ni entrenamiento, ni presentación del grupo ni explicación de las operaciones, ni nada. En "Hermanos", en el episodio 3 ya te sientes parte de todo ese grupo como si llevaras un año con ellos, y simpatizas con cada uno, desde el callado y formal Winters al áspero y rudo Guarnere, pasando obviamente por el siempre hilarante George Luz o el duro Joe Toy. En "Pacific" en el episodio 3 apenas sí sabes los nombres de los protagonistas, y parece que lo único que tienen en común es que comparten trinchera. Casi falta una escena en la que alguien diga "¡hombre, tú también por aquí! - Pues ya ves - Oye pues encantado" con las balas japonesas silbando sobre ellos. No hay formación ni entrenamiento, parece que de la oficina de alistamiento los montan en un buque y los desembarcan en Guadalcanal sin siquiera enseñarles a funcionar como un equipo. Indican que pasan 9 meses desde Pearl Harbour, que pueden haber invertido en su formación, pero eso te lo tienes que imaginar, suponer. Te pierdes la sensación de camaradería que genera en el espectador el padecer el entrenamiento juntos, y sobre todo la sensación de que son profesionales entrenados que saben lo que están haciendo, que no están allí por casualidad. A lo largo de los episodios desembarcan y los mueven de aquí para allá con explicaciones virtualmente inexistentes: no sabes qué pasa con la flota, donde se posicionan en la isla, ni porqué diablos están allí. Te dicen que pierden la batalla naval y que se quedan solos en la isla, solo para que un segundo después desfilen los marines de los refuerzos por delante suyo. ¿Y de donde cuernos salen estos tíos si la marina y aviación americanas han tenido que salir por pies? Dicen que la marina y aviación japonesa los bombardea sin cesar: y un cuerno. Sin cesar bombardean los nazis a la compañía Easy en el bosque de Bastogne, donde caen bombas todo el puñetero episodio. Aquí la marina bombardea una vez la posición y la aviación una vez el aerodromo, sin siquiera afectarles. Aquí no se tiene una aproximación cruda pero real de la guerra como en "hermanos". Allí si a un tío le pegaban un tiro este se ponía a sangrar mientras estaba activo aún y los demás lo dejaban por imposible o se jugaban el tipo para sacarlo a retaguardia. Aquí no hay escenas de esas y se recrean en cambio (8 segundos) en la visión de una trinchera bombardeada con restos de marines medio enterrados. Ya saben: un trozo de intestino aquí, una pierna allá, parte de una cabeza acullá.

Todos los detalles de la serie hacen que tenga graves carencias de guión, de argumento (sobretodo de como llevarlo) y de dirección. Insisto en que parece que pretende concienciar y epatar, más que mostrar y despertar poco a poco la admiración. Ni siquiera las escenas de acción están bien llevadas: seguro que pretende mostrar el caos de los tiroteos nocturnos, pero están mal planteadas de forma excesivamente simplista. Además los japos son más torpes y estúpidos de lo que fueron en realidad: con efectivos ampliamente superiores se dedican a tratar de hacer cargas frontales a la bayoneta contra nidos de ametralladoras, lo que es completamente suicida y estúpido se mire como se mire. Realmente los japos hicieron las cargas, pero flanqueando las posiciones americanas y con fuego de apoyo, no así a lo bravo y a puro huevo, "a que tenemos nosotros más hombres que ellos balas"... Así que en conjunto me parece floja. Los efectos especiales muy buenos, y los actores bastante aceptables, pero es que el papel que hacen es demasiado heróico para ser creible y simpatizar con ellos (los protas, sobre todo los suboficiales, dan órdenes, manejan la ametralladora pesada, eliminan japos a pistoletazos, limpian los cadáveres y aportan la munición desde retaguardia... ¿qué diablos hacen todos los demás? ¿Posar y gemir?). O al menos a mí me resulta mucho más fácil simpatizar con el soldado de a pié que mantiene la posición con un par y palma de un morterazo en su puesto, tipo el soldado Blithe en "hermanos", que con una estatua de mármol viviente como parecen ser estos. Luego intentan compensarlo con escenas de lloriqueo, como exponiendo burdamente "hey, que también tienen su corazoncito aunque no lo parezca".

La estoy comparando siempre con "Hermanos de sangre", pero es que si "The Pacific" existe y tiene tirón es por "Hermanos", y haberla cagado de ese modo es, cuanto menos, una profunda decepción. Espero sinceramente que cambie con los próximos episodios.

martes, 23 de marzo de 2010

Estrategia: Formación en falange

Me encanta la estrategia. Es que me apasiona. Casi toda la estrategia, y casi todas están muy relacionadas entre sí. Tanto que Miyamoto Musashi (el espadachín japonés más famoso de todos los tiempos para quien no esté familiarizado con el tema) no llamó a su libro "Go Rin no Sho" (El libro de los Cinco Anillos) "Manual de esgrima", sino "Manual de estrategia" porque lo creía más apropiado, ya que todo está interconectado.

Me apasiona de tal manera que mi santa podrá confirmar con resignación que la principal razón por la que tengo un ordenador es poder jugar a los mejores juegos de estrategia. De todos los tipos. La saga Civilization de Sid Meier siempre ha sido de mis favoritas. Me gustan desde los puramente militares, tipo RTS (real time strategy) mata-mata al más puro estilo "Age of Empires", "Warcraft" o "Dawn of War", a la alta estrategia de juegos gráficamente pobres pero enormemente ricos en variables y posibilidades como "Europa Universalis" o "Hearts of Iron". He desarrollado últimamente una afición especial por la saga "Total War". Empecé con el primero de la saga: "Shogun: Total War", y los he jugado todos (Medieval, Rome, Medieval 2, Empire y espero con ansia viva "Napoleon: Total War"). Lo que más me gusta de esta saga es la diferencia entre el mapa de campaña y las batallas. En el primero uno toma decisiones, mueve sus tropas, construye infraestructuras, y realiza la investigación, diplomacia y comercio necesarios. Cuando dos ejércitos que no son aliados se mueven a distancia de ataque se entra en el mapa de batalla, donde se puede ver con todo lujo de detalles el terreno, los ejércitos, las diferentes unidades, e incluso (y es visualmente precioso) cada una de las unidades con su ropas, armas, armaduras, montura, etc. Quisiera hablar, y mucho, de todo esto, pero hoy solo hablaré de la formación en falange que se puede ver en varios de estos juegos.


A pesar de que actuales (es un decir) formaciones políticas hagan torcer el gesto a más de uno al oír este nombre, la falange de verdad es (o era) una formación militar rectangular de infantería, preferentemente de lanceros, en la que los miembros de la primera fila pueden verse apoyados por los de las filas posteriores, debido a la longitud de las lanzas. Me encanta cómo está planteada esta formación en el Rome: TW. La mayoría de las facciones helénicas basan sus ejércitos, de forma bastante histórica, en estas tropas. Las polis griegas vienen representadas por ejércitos de hoplitas (algo discutible ya que en la época de la invasión romana, salvo los testarudos espartanos, los griegos usaban ya más el modelo de falange macedónica) y las facciones helénicas (macedonios, seléucidas y egipcios ptolemáicos) basan sus ejércitos en grandes despliegues de falanges de infantería. De forma igualmente bastante histórica lo normal es que estos ejércitos estén compuestos por levas de piqueros, y solo raramente por falangitas entrenados o unidades de élite, mostrando el declive en la calidad de los ejércitos de los diádocos en comparación a la imparable maquinaria bélica de Alejandro Magno. De forma menos histórica será normal que estas infanterías estén apoyadas por abundantes unidades de caballería y hostigadores, cuando fue justamente la dificultad de encontrar tropas de calidad suficiente lo que llevó a los diádocos, y más tarde a los epígonos, a abandonar las tácticas de armas combinadas y basar las batallas en masivos choques de falanges con poco apoyo extra.


En RTW las unidades forman lo que realmente es un muro de lanzas con varias líneas que hacen muy complicado cualquier asalto frontal. Lo más importante es la maniobra y posicionamiento adecuado de las unidades: si conseguimos crear un muro de lanzas homogéneo que presentar al enemigo lograremos anclar la linea de frente en posición de ventaja. Al principio del juego contra unidades de baja calidad, e incluso de calidad media "estandar" de la mayoría de los ejércitos, incluso las levas de piqueros son capaces de vencer cualquier batalla con un mínimo apoyo o por desgaste de la línea. Más adelante contaremos con el apoyo de infraestructuras y económico como para poner en pié de guerra los ejércitos más sólidos y fiables de falangitas, apoyados por alguna unidad de élite (hoplitas espartanos, piqueros argiráspides, piqueros reales o lanceros del faraón).


Por supuesto lo ideal sería usar las tácticas de armas combinadas para extraer el máximo partido de estas unidades. En este sentido las polis griegas, aunque sus hoplitas no sean tan tácticos como los piqueros, pueden desarrollar con bastante éxito la táctica de desgaste en la que los arqueros griegos minen las filas enemigas mientras los sólidos hoplitas aguantan la línea. Aún más devastadora, si se usa correctamente, es la táctica del martillo y el yunque que pueden desarrollar los helenos. En esta táctica los piqueros anclan la linea del frente mientras la caballería rodea las lineas del enemigo y golpea desde el flanco o la retaguardia. Aquí los macedonios pueden alinear desde los primeros turnos ejércitos de levas de piqueros apoyadas por los velocísimos lanceros a caballo macedonios para dominar a cualquier facción. En momentos más avanzados de la campaña los seléucidas pueden aplastar cualquier infantería bloqueándola con sus falangitas y cargando con sus catafractos, o desorganizar las líneas enemigas con sus elefantes.
























Todo esto es posible porque la falange está bien definida en el juego y puede aguantar cualquier embestida frontal. No hace falta decir que cualquier carga de caballería frontal contra una falange con las lanzas en posición es un completo suicidio, incluso para las caballerías de élite más avanzadas. Comento esto porque en el Medieval 2: TW vuelven las formaciones en las unidades renancentistas de piqueros. Los suizos abrieron de nuevo esta posibilidad al dominar las guerras de religión del Sacro Imperio con sus piqueros que rápidamente adoptaron otras tropas como los lansquenetes germánicos y los schiltrom escoceses; aunque como es sabido los españoles desarrollaron la estrategia de pica y disparo, y sus tercios de infanteria dominaron Europa durante un siglo. Bueno pues es en este juego donde precisamente las unidades de piqueros pierden su "punch", y precisamente por culpa del juego. Solo salen en momentos avanzados de la campaña, en los años renacentistas cuando las armas de fuego hacen su aparición, y casi cualquier facción tiene sus unidades, siendo los mejores los tercios españoles y los piqueros pesados escoceses. La primera mitad de la campaña puebla los campos de batalla de lanceros medievales, con escaso valor militar en general salvo las milicias italianas y poco más. Pero cuando aparecen los piqueros me llevé una mayúscula decepción: son caros, tienen menos hombres que otras unidades de infantería, pero sobre todo son muy poco prácticos.



Ya he comentado que las falanges del RTW pueden mantener el tipo frontal ante casi cualquier unidad, pero los piqueros del M2TW se despliegan en filas donde solo las tres primeras cuentan para el combate, no pueden moverse si están en formación y ni siquiera sus características técnicas son nada impresionantes. El resultado: es complejísimo maniobrarlos en el campo de batalla, y cuando por fín se consiguen posicionar ni siquiera son tan útiles como otras unidades de infantería. Eso de que la caballería pueda realizar una carga frontal contra una unidad de piqueros formados, aguante las pérdidas iniciales y en la subsiguiente melee destroce a la infantería puede conmigo. Si los piqueros no pueden mantener a raya a la caballería ¿entonces para qué diablos sirven? y qué decir de las unidades medievales de infantería pesada con escudo y espada: pasan a través de las filas de lanzas para cortarlas como si fueran de mantequilla. Ni siquiera sirven para resguardar a los arcabuceros y mosqueteros tras sus filas para desplegar la táctica de la pica y disparo. Esto es un handicap muy fuerte del juego, que acaba haciendo que las facciones que basan sus estrategias en otras unidades, como los italianos, los otomanos o los mongoles, tengan bastante ventaja: Las facciones que se basan en potentes infanterías, como los españoles, portugueses y franceses, que históricamente dominaron el mundo con estas unidades, se ven limitados por este mal diseño de las unidades en el juego. Muy decepcionante.

Los piqueros tienen un canto del cisne en el Empire: TW. Sólo aparecen al principio del juego: en cuanto uno desarrolla la bayoneta los fusileros pueden hacer las veces de piqueros igualmente, lo que convierte a estos últimos en obsoletos. No obstante la formación está mejor tratada en el ETW que en el M2TW (irónicamente): las unidades tienen más hombres que las de fusileros, son más móviles y aguantan decentemente cualquier unidad en el combate frontal. Los piqueros zamindari de las civilizaciones indo-persas al llevar armadura son más sólidos que los europeos, pero no obstante son unidades fijas en una época en que lo que cuenta es la movilidad y la potencia de fuego. Contra facciones orientales suelen verse sobremaniobrados por rápidos espadachines o por la caballería, que no tiene más que darles vueltas. Contra los europeos se ven sobrepasados por su potencia de fuego, y o se les envía en extenuantes carreras alrededor de la infantería de linea (que hace que lleguen agotados al combate cuerpo a cuerpo, si es que llegan), o no suelen aguantar las disciplinadas descargas de fusilería europea, perdiendo cohesión y huyendo antes de llegar al encontronazo. Por no mencionar que siempre son muy vulnerables a la artillería, que suele hacer importantes destrozos en los cuadros de piqueros. No obstante insisto en que están mejor tratados en el ETW que en M2TW, en grandes cantidades pueden suponer un problema para cualquier enemigo, y correctamente desplegados mantienen a raya a cualquier caballería, que es la labor principal de los piqueros.

Hasta aquí estas elucubraciones sobre una de las formaciones más usadas en la historia de la infantería, que motivó las formaciones de fusileros incluso doscientos años después de desaparecer. En próximos post comentaré la triple acies romana, profundizaré sobre las armas combinadas o realizaré consideraciones psicosociales sobre aspectos que hasta hace quince años se consideraban puramente estratégicos.